De oficio reportero: El ya eterno torniquete


Por Raúl Sánchez Carrillo

Si algo genera frustración en la sociedad, entre los policías y entre no pocos impolutos e incorruptibles integrantes de la 4T, es la impunidad. Si, esa que se da cuando un policía honesto, que los hay y muchos, no acepta el soborno del delincuente detenido en flagrancia y quien al ser conducido, le dice al uniformado ´´para que me llevas, de todos modos voy a salir. Mejor agarra lo que te ofrezco y ahí muere´´. Se trata de un intento de soborno que al ser rechazado por el representante de la autoridad, comienza a frustrarse.

Y si, presenta al detenido ante el Ministerio Publico, le da el parte de la aprehensión e incluso, lleva a testigos de los hechos donde se realizó la aprehensión.

El uniformado regresa a su sector y horas después y no pocas veces ha ocurrido, su detenido pasa y le echa una trompetilla diciéndole, ya ves wey, ya salí, Ahí la rabia policial lleva a varios escenarios.

Uno de ellos es que el policía, preferiría ser sobornado antes de presentar a un delincuente, perdón, presunto delincuente y dos, aplicará el viejo refrán de que ´´si quieres llegar a policía viejo, haste pendejo´´.

Y es que el efecto torniquete se da cuando algún delincuente entra a la delegación y horas mas tarde o menos tiempo, ya esta libre. Se ha comprobado que en las liberaciones de delincuentes que han cumplido una sentencia, salen y a los 20 minutos, ya están delinquiendo nuevamente. Muchos se amparan diciendo que no los pueden juzgar por el mismo delito dos veces y el robo a transeúnte, robo de auto con violencia, a negocio o a cada habitación, ha sido por años su modo de subsistir.

No hay mayor mentira que las cárceles en todo el país, sean centros de readaptación social. Son universidades del crimen que arrojan a la libertad a delincuentes que por un delito menor, ya salen sabiendo como se recoge un rescate de secuestro virtual, o como se opera un secuestro express. Y tuvieron a extraordinarios maestros que desde dentro de prisión, operan con celulares, que por cierto están prohibidos en la cárcel, una serie de delitos que pueden llegar a los mil 200 diarios desde cientos de prisiones en todo México. Hay teléfonos identificados en prisiones de Chihuahua, Reynosa, Matamoros, Veracruz y otras entidades que llaman y llaman a números de la ciudad y desgraciadamente no fallan en su objetivo.

Pero estamos hablando del efecto Torniquete. El ejemplo mas reciente es el operativo en el municipio de Cuauhtémoc que es el mas fuerte contra el narcotráfico y su apéndice el narcomenudeo.

Mas de 1500 kilos de mariguana, 20 kilos de cocaína, pastillas psicotrópicas y hasta fentanilo. Un arsenal de armas de grueso muy grueso calibre, dos altares con cráneos humanos, fetos, restos humanos en tambos y altares el rito Palo Mayombe. Ha y 31 detenidos.

Horas mas tarde el juez sobrino de Dolores Padierna y de Rene Bejarano, de apellido Delgadillo Padierna, suelta primero a 27 y luego a tres mas. Solo uno es sujeto a proceso penal. De 31, solo 1 queda detenido. El efecto Domino en su máxima expresión.

Dolores Padierna fue delegada en la Cuauhtémoc. El narcomenudeo, ahí se fortaleció. Que casualidad, no le parece, pregunto.

sanchezcarrillo.tv

 

 

 

 

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